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Los 23 aspirantes al Balón de Oro

Ya se conocen a los 23 elegidos que lucharán por conseguir el Balón de Oro 2014. En la lista figuran seis jugadores del Real Madrid, cuatro del F.C Barcelona y dos ex-jugadores del Atlético de Madrid.

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Crónica Real Valladolid 2 – CD Tenerife 1

El CD Tenerife afrontaba esta nueva jornada liguera con esperanza, tras sumar su primera victoria de la temporada, confiando que esos 3 puntos sean el aceite que engrase su motor. Pero las cosas no serian tan sencillas, enfrente se encontraba uno de los máximos aspirantes al ascenso junto con el Betis, cosa que el Real Valladolid demostró con la calidad a balón parado de sus lanzadores.

Cervera planteaba un partido de poco control de balón, declinándose por el robo y contragolpe el cual ya fue su apuesta el año pasado, la pareja de mediocentros formada por Vitolo y Aitor Sanz daban muestra de ello. Pero pronto empezaría a torcerse las cosas, ya que en el minuto 3 una falta lanzada por Rueda se colaría en la metas de Jacobo, dando comienzo a una media hora critica en la que el Tenerife se vio desbordado, sobre todo por la izquierda donde la prueba de Albizua de lateral no funcionó. Por los azares del fútbol, el encuentro no termino en goleada.

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Estados Unidos rumbo a España

Hoy, 5 de agosto, ‘Coach K’ y sus asistentes han dado a conocer la lista final de convocados para el Mundial de Baloncesto que se disputará en España y que dará comienzo el 30 de agosto. Tras un tiempo de preparación y entrenamientos, se cierra la plantilla con la impactante y más que importante baja de Paul George.


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Fractura de un sueño

A menos de un mes para el inicio del Mundial de Basket de España 2014, todos los combinados nacionales se encuentran preparando la que para muchos es la cita más importante de su carrera. Sin embargo, hay jugadores que no terminan de verlo necesario y declinan la invitación de su selección e incluso equipos que deciden por ellos (como es el caso de Manu Ginobili y los San Antonio Spurs). A pesar de ello, hay algunos que deciden estar allí, ya que sus ganas de ganar, de hacerse más grande y de aumentar su palmarés superan cualquier pequeño dolor o el cansancio que puedan acumular tras las exigentes temporadas que se viven, sobre todo, en la NBA.

Uno de los mejores ejemplos de lo que cuento es Paul George. El alero de los Indiana Pacers ha guiado a su equipo en las buenas y en las malas. Nos permitió ver la mejor versión en años de un equipo que busca volver a estar arriba y ser un equipo referente como, a medias, logró esta temporada quedando por encima de Miami (ex equipo de LeBron James) durante la temporada regular y llegando con algún apuro a la Final de Conferencia contra los de Florida. Nada de esto se interpuso entre PG y su hambre de victoria. La intención era clara: Venir a España y comerse el mundo; pero no todo es como uno quiere. A veces, las cosas se tuercen de manera inexplicable; y eso es lo que le ha ocurrido al californiano a sus 24 años: Fractura abierta de tibia y peroné.

El equipo dirigido por ‘Coach K’ disputaba un amistoso entre ellos mismos. Los jugadores se repartieron las equipaciones de local y visitante y se dispusieron para afrontar una de las muchas pruebas a las que deben enfrentarse antes de la cita mundialista con el fin de convencer a su entrenador. Todo transcurría a la perfección, hasta que a 9 minutos y medio del final, ocurrió algo que nadie podría imaginar. Las imágenes son devastadoras, fuera del escalofrío inmediato, rompe el alma ver el sufrimiento de una persona y el asombro de todos sus compañeros allí presentes. La jugada es más que fortuita, nada fuera de lo normal, algo típico en un partido de baloncesto; pero esta vez se cerró con un desagradable desenlace.

La lesión, para los amantes del basket (no necesariamente desde hace mucho tiempo) será fácilmente reconocible ya que, aunque se diferencie en cuanto a cómo se produjo, el parte es el mismo que el que recibió el, por aquel entonces, jugador de la NCAA, Kevin Ware.

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Ninguna lesión en esta vida es deseable, pero esta lo es mucho menos. Se trata de un gravísimo bache para cualquier persona y, para un jugador tan joven, explosivo, potente y directo como él, mucho más. No hay más que hacer, maldecirse no vale de nada. Hay que ser fuerte y seguir adelante, así que desde aquí y en nombre de todo Guachinche Deportivo le mandamos nuestro apoyo y le animamos a seguir con esta fuerza que demuestra con su primer y único tweet desde aquel momento:

Vídeo (no recomendado para personas sensibles):

Una pesadilla entre alegrías

Hace unos días, el 26 de junio, se celebró como al final de cada temporada el Draft. Proceso por el cual los equipos de la NBA incorporan a sus plantillas jugadores menores de 23 años procedentes de la Universidad u otras ligas extranjeras.

El Barclays Center, cancha conocida por albergar los partidos que los Nets juegan como locales, dio cobijo el pasado jueves a un puñado de jóvenes que desembarcan en la mejor liga del mundo para hacer todo lo posible por triunfar y lograr hacerse un hueco en la historia de este maravilloso deporte. A pesar de ello, siempre hay alguien que recibirá más atención que los demás, y ese no es otro que Andrew Wiggins; flamante número 1 de la lista de elegidos y jugador del que se habla maravillas. El de Canadá llega para encabezar una nueva generación y aterrizar en uno de los equipos que mayor decepción supusieron durante la ya finalizada temporada 2013-2014: Cleveland Cavaliers. Acto seguido, Jabari Parker fue ‘drafteado’ en segunda posición por el equipo con peor récord de la pasada campaña, los Milwaukee Bucks. Al alero de 19 años que no ha tardado en ser comparado con estrellas como Paul Pierce o Carmelo Anthony, le siguió el pívot camerunés proveniente de la Universidad de Kansas: Joel Embiid. Con sus 2’13 de estatura y sus 113 kilogramos de peso, era uno de los grandes aspirantes al número 1, pero una inesperada lesión que le hizo pasar por el quirófano le privó de ello y, finalmente, fue la elección de los 76ers de Philadelphia.


Después de que estos 3 jugadores conocieran por fin su destino, todos y cada uno de los 57 jugadores restantes fue haciendo lo propio. Sin embargo, el momento más emotivo e inolvidable de la noche llegó entre el número 15 y la elección 16, cuando el encargado de dirigir la ceremonia, Adam Silver (máximo responsable de la NBA tras suceder en febrero a David Stern), tuvo unas palabras para alguien que no lo estaba pasando nada bien y que veía que el que debía ser uno de los días más felices de su vida, se había convertido en algo que no habría imaginado ni en su peor pesadilla: Isaiah Austin.

En Brooklyn, el distrito más poblado de los 5 que conforman New York City, se vivió el final de una historia cuando precisamente debía haber hecho lo contrario: Comenzar. La razón de este agridulce capítulo no es otra que una rara enfermedad. Una extraña y en gran parte desconocida anomalía que afecta a una persona de cada 5000. El Síndrome de Marfan es un problema hereditario, es decir, está presente en la persona desde su nacimiento, pero la mayoría de veces se tarda en diagnosticar. En este caso, Isaiah Austin, quien se había declarado elegible en último Draft, conoció la triste noticia pocos días antes de la ceremonia. Su futuro se vio automáticamente truncado, ya que la grave enfermedad no solo afecta visiblemente a la persona (en el caso de Austin, destacaba su gran envergadura, su estatura y delgadez) sino que daña también la visión (padecía miopía) e incluso puede causar desórdenes en el corazón y los vasos sanguíneos, llegando a provocar la muerte si la persona que lo sufre no toma una serie de precauciones. Aún así, la historia no se queda ahí, el ex-jugador de la Univesidad de Baylor ha luchado siempre por estar donde había soñado y jugar algún día en la NBA. Desde los 12 años practica este deporte solamente pudiendo ver por su ojo izquierdo debido al golpe de una pelota de baseball que le dejó inútil el derecho.

Es evidente que, como él mismo ha reconocido, es “la semana más dura” de su vida y difícilmente olvidará cómo le arrebataron el sueño que desde niño había perseguido. Ahora todos saben quién es Isaiah Austin y nunca se les borrará el que para muchos fue el momento más emotivo de la historia del Draft. Ejemplo de principio a fin, las lágrimas del joven nacido en California lo dijeron casi todo, ya que no perdió la ocasión y dejó una bonita reflexión para aquellos que se vean en una situación similar o sientan que algo para lo que han trabajado se ha venido abajo: “Cuando una puerta se cierra, otra se abre para ti (…) Voy a soñar de nuevo”.

Campeones de principio a fin

San Antonio Spurs había encontrado su hueco en la NBA. Sus buenos registros, sus constantes apariciones en Playoffs y grandes jugadores como David Robinson (Mejor rookie del año en la 89-90, MVP de la temporada 94-95 y principal razón de la marcha del extravagante Dennis Rodman a Chicago, donde se formaría un equipo de ensueño con Jordan, Pippen y compañía). Sin embargo, no todo serían alegrías en el estado de Texas.

El contraste de la gran temporada 95-96 con el cúmulo de desastres que les acompañaron en la temporada siguiente pocos serían capaces de preverlos. El infortunio se cebó con su mayor figura, David Robinson; y el equipo acabaría con el récord más negativo de su historia (20-62) y sin su entrenador. Pero como bien se dice, no hay mal que por bien no venga, y esto nunca lo olvidarán los seguidores de los Spurs.

A pesar de todo, los números catastróficos ya mencionados, les favorecieron para conseguir la primera elección del Draft de 1997, y esa posición tiene un dueño que será recordado durante toda la eternidad: Tim Duncan, con el que siguió el idilio texano con los rookies, ya que el ala-pívot sería nombrado el mejor de su generación en la primera temporada que disputó en la mejor liga del mundo. Las cosas estaban cambiando, y lo hacían para mejor. Un rookie como estrella, un ex-asistente al cargo del banquillo, Gregg Popovich; y para el año siguiente, 98-99, David Robinson en forma y listo para jugar.

El Sol ya había comenzado a salir para San Antonio, que finalmente, tras tanto sufrimiento y esfuerzo, conseguiría obtener su primer título asaltando el Madison Square Garden y ganando a los Knicks en 5 partidos tras la fugaz temporada regular de tan solo 50 partidos. A partir de ahí, no bajarían el ritmo. El equipo continuó ganando pero sin lograr el éxito pasado, ya que no serían capaces de enfrentar la superioridad presentada por Los Ángeles Lakers; pero no por ello se iban a rendir, y tras añadir a dos de las actuales estrellas del equipo (Tony Parker y Manu Ginóbili) entre otros, ganaron el segundo anillo de su historia y el segundo para los interiores Duncan (MVP de la temporada y de las Finales) y Robinson, que daría por finalizada su carrera en el año 2003.

Transcurrió una temporada y el equipo iría moviendo piezas pero sin perder a los que se han consolidado como pilares básicos y que, a día de hoy, son conocidos como el mejor trío de la historia: Tony Parker, Tim Duncan y Manu Ginóbili. En la 04-05 aparecería en sus vitrinas el 3er título para la franquicia; que sumaría uno más en el año 2007, gracias al base francés (primer europeo nombrado MVP de las finales) ganaron con un trabajado 4-0 a Cleveland Cavaliers.

Con un equipo consolidado, cuatro títulos en siete años, un entrenador que lograba encajar las piezas a la perfección y tres estrellas que se volverían hermanos; San Antonio pasaría unos años sin lograr presentarse en la lucha por el título. Ya en el año 2013, se enfrentarían con unos hambrientos Miami Heat comandados por Dwayne Wade, LeBron James y Chris Bosh. Estuvieron cerca de lograr lo que habría sido un título inmenso, ya no solo por lo que para la franquicia significaría, sino por los jugadores que tenían enfrente. Las finales llegaron hasta un 7º partido en el que, a pesar del sufrimiento previo, los de Florida escacharon a los texanos sin ninguna piedad, lo que solo podría significar una cosa: Volverían.

San Antonio sentía que les habían arrebatado algo que les pertenecía, un título que les faltaba para redondear esa cifra de 4, un anillo para completar la mano del mejor ala-pívot de la historia, Tim Duncan. Así que, como no podría ser de otra forma, aceptaron el reto y, tras arrasar en temporada regular, eliminaron a Dallas, Portland y Oklahoma; plantándose, así, nuevamente en la final. El rival sería el mismo, Miami; sin embargo, el guión sería diferente. Ayer, a eso de las 5 de la mañana (hora canaria), los Spurs terminaban de barrer a los Heat en una final de claro dominio de los de Popovich (4-1). Esto significa que la franquicia ya tiene esa ‘manita’ en tan solo 15 años, consiguiéndola en 6 intentos; y que este trío de en sueño suman un total de 12 títulos: Parker (3), Ginóbili (4) y Duncan (5).

Por último, hay que destacar al nombrado mejor jugador (MVP) de los enfrentamientos contra los Miami. Él, Kawhi Leonard, en su tercera temporada en la liga americana de baloncesto se encargó de frenar a LeBron tras haberlo hecho con Durant en la final de conferencia. Su nivel y aportación son las de un experimentado jugador, pero sin embargo, solo tiene 22 años, casi 23. Y sin duda, todo esto ha sido el mejor regalo de cumpleaños que le hayan podido hacer nunca; y más aún, después de la dura infancia que le ha tocado vivir.

A todo esto, solo cabe añadir un “GRACIAS” enorme a estos fenómenos que, sin perder de vista los valores del deporte en ningún momento, han sido capaces de ofrecernos un espectáculo día a día, partido a partido. Su dominio ha sido incontestable, y por ello han sido los merecidos campeones de principio a fin, algo que cualquier seguidor o fanático del baloncesto debe saber reconocer. Felicidades, San Antonio Spurs. Campeón de la NBA 2013-2014.